¿Qué es el core y por qué es tan importante?
El core es mucho más que los abdominales. Está formado por un grupo de músculos profundos que rodean la zona central del cuerpo: abdomen, espalda baja, diafragma y suelo pélvico.
Su función principal es proteger la columna vertebral, mantener la estabilidad y permitir que todos los movimientos sean seguros y coordinados.
Durante el embarazo, el cuerpo sufre una gran transformación: el abdomen se distiende, el suelo pélvico soporta más peso y las presiones internas cambian. Por eso, después del parto, recuperar la fuerza y la conexión del core se vuelve esencial para volver al equilibrio corporal.
La conexión entre el core y el suelo pélvico
El suelo pélvico es la base del core. Imagina una faja natural:
- El diafragma está arriba,
- Los músculos abdominales al frente,
- Los lumbares atrás,
- Y el suelo pélvico, abajo.
Cuando uno de estos componentes se debilita —por ejemplo, tras el parto—, todo el sistema pierde estabilidad. Esto puede causar incontinencia, dolor lumbar, diástasis abdominal o sensación de peso pélvico.
Por eso, fortalecer solo el abdomen no es suficiente: se necesita un entrenamiento funcional y consciente, que reactive el trabajo conjunto de todo el core y el suelo pélvico.
Beneficios de fortalecer el core y el suelo pélvico en el posparto
- Prevención de incontinencias y prolapsos.
Un core fuerte distribuye mejor la presión interna y protege el suelo pélvico. - Recuperación de la postura.
Mejora la estabilidad y reduce los dolores de espalda o cadera. - Cierre de la diástasis abdominal.
Los ejercicios hipopresivos y la activación profunda ayudan a restaurar la faja abdominal. - Mejor función sexual.
Al recuperar la sensibilidad y tono muscular, aumenta el bienestar íntimo y la seguridad corporal. - Mayor energía y equilibrio corporal.
Un core activo mejora la respiración, la movilidad y el rendimiento físico general.
Cómo empezar a recuperar tu core y suelo pélvico
La recuperación posparto debe ser guiada por un profesional especializado, ya que cada cuerpo y cada parto son distintos.
El primer paso es una valoración fisioterapéutica posparto, para identificar diástasis, debilidad o alteraciones del suelo pélvico.
A partir de ahí, se recomienda un programa progresivo que incluya:
- Ejercicios de respiración diafragmática.
- Activación del transverso abdominal.
- Ejercicios hipopresivos.
- Movilidad pélvica y trabajo postural.
Conclusión
El core y el suelo pélvico forman un equipo inseparable. Cuidarlos y fortalecerlos después del parto no es un lujo, sino una necesidad para recuperar la fuerza, prevenir lesiones y volver a sentirte plena en tu cuerpo.
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